viernes, 17 de noviembre de 2006

Leyenda del Hombre Sombra - Capítulo I

No hay nada mejor que contemplar la luna en
una noche despejada, con un poco de frío,
oscuridad y solamente tú a mi lado.


La oscuridad de la noche todo lo envuelve. En la roca Tortuga otra vez el mismo hombre se sienta a observar la inmensidad del universo. Muchas generaciones lo han visto pasar, pero nadie sabe quién es. Solo la Tortuga.

Los antiguos moradores de la tierra siempre cuentan con entusiasmo la historia de este ser extraño pero, aún para ellos, sigue siendo una leyenda.

Todas las noches llega , vestido con largos y viejos ropajes, con un sombrero negro que oscurece aún más el rostro que nadie jamás ha visto. Contempla el cielo toda la noche. Escribe y dibuja en su pequeña libreta acompañado solo por la Tortuga.

Jamás ha sido visto a la luz del día, y pocos son los que lo han visto de noche. La gente le teme a lo desconocido y jamás nadie se le acerca. Dicen que es el espíritu de algún antiguo poeta que aún no se cansa de escribir. Dicen que solo es un viejo ermitaño que no quiere saber nada del mundo. Incluso se dice que es el mismísimo demonio urdiendo algunos de sus perversos juegos… pero nadie lo conoce.


Lo que es innegable es que la sombra, como le llaman algunos, aparece esporádicamente en la roca hace ya un par de generaciones.


***


Ha llegado la noche y la sombra ha llegado con ella. Una vez más se alza esta extraña silueta en la Tortuga de piedra invadiendo esos húmedos y casi inaccesibles parajes. El musgo ha trepado por los árboles y por las rocas. Solo el ruido que produce el estero y algunos animales nocturnos rompen aquel infinito silencio y esa enorme tranquilidad que envuelve el lugar.

-Buenas noches Tortuga –saluda atentamente el hombre.
-Buenas noches –responde también con mucha cortesía- ¿ahora te has animado a salir con la luz del sol?.
-No… prefiero nuevamente observar las estrellas junto a ti, ¿me lo permites?.
-Siempre serás mi mejor compañía.

De un solo salto el hombre llega a la cima de la roca y se sienta apoyado en el único árbol que hay junto a ésta. Saca su viejo cuaderno y hace unas cuantas líneas con una extraña pluma.

-Mira! Ha nacido otra estrella –comenta la silueta sin rostro y continúa con sus anotaciones.

Tortuga se quedó callado en ese momento. Es uno de los pocos que sabe de los sufrimientos que este hombre oculta. Sabe que la soledad lo atormenta tanto como la compañía. Hace mucho tiempo que se ha exiliado del mundo asumiendo la pesada carga de su desconocida condición.

-Mañana saldrás de día –murmuró el coloso de piedra.
-No puedo… -responde la sombra manifestando cierto temor.
-Tu condición no necesariamente es una maldición y lo sabes.
-Tú al menos has elegido ser de piedra, Tortuga… yo no tengo ese privilegio.
-El Dominador… -Tortuga se detuvo en un suspiro para replantear sus palabras- …el universo tiene un plan para todos. Yo solo espero el mío.

El sol se disponía a salir. La Tortuga es de roca nuevamente y el hombre oscuro se comienza a sumergir en la sombra del único árbol que hay a su lado como si fuera un espeso mar de brea.

Leer el Capítulo II



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4 comentarios:

et Belenus dijo...

Este cuento que empiezo a publicar en capítulos es mucho de lo que yo soy y debe ser una de las creaciones más personales y que más me identifica. Pensé que lo había perdido, pero de entre las sombras sumergió y cayó nuevamente a mis manos. Espero que lo disfruten y por fa hagan cualquier comentario que se les ocurra.
Saludos,

Erzsebet dijo...

me encanta como escribes, siempre he pensado que ese hombre de las sombras eras tu, un ermitaño, un hombre que se quedo dormido mirando el horizonte, pero siento que hace tiempo empezo a caminar, y por eso hay mas historias y por eso la magia en sus ojos!! creo que todos tenemos algo de ese hombre sombra dentro de nosotros, pero pocos encuentran la salida de la caverna... quiero saber como ese hombre encuentra esa salida...

David dijo...

Una condición no es necesariamente una maldición... ¿cuantos de nosotros pensamos que nuestras determinaciones son perennes y las creemos yugos?. Las condiciones no son maldiciones, solo expresiones de una escencia con su lugar en el tiempo y el espacio, con la suerte de ser tan sólo una de las más variadas expresiones de la unicidad del ser en el infinito, lo cual adorna la trascendencia de la belleza.

Hermoso cuento, hay que esperar como sigue...

Africa dijo...

"....Sabe que la soledad lo atormenta tanto como la compañía...."

Me encanto la frase, se ve bastante interesante , seguire leyendo .

Hasta aqui no puedo dar una opinion acabada , es solo el principio, pero posteo para que sepas que alguien te lee y uqe vas bien encaminado, en mi opinion