viernes, 13 de febrero de 2009

Un Incendio en mi Pecho

Amor que quema
Paula, hoy te vi, ¿recuerdas?. Venías saliendo de la ducha y tu alegría era evidente. Yo estaba en el living de tu casa esperando que la Coté viera su negocio de los perfumes con la tía Silvia. Me miraste con esos ojos brillantes y sonrientes mientras te refregabas el pelo con la toalla con ese tipo de mirada que consideraría picarona si no te conociera tan bien. No, yo ya era capaz de descifrar esa mirada: era de contenta. Quise soñar e imaginé que el motivo principal de esa alegría era precisamente mi llegada. Fantaseé con la posibilidad de recibirte en mis brazos, arrancarte la toalla y amarte en ese mismo momento, en el sofá, en la alfombra. Entonces un frío golpe de adrenalina me estremeció desde los pies hasta la garganta, como cada vez que me acerco a ti para saludarte. Es un sentimiento incontrolable, instintivo y que trato de evocar en cada una de mis noches de soledad cuando la razón entra al juego diciéndome que te olvide, que tú no eres mi territorio.

Aún tengo la imagen del día en que te conocí. Mi hermano Carlos te presentó como su polola después de un par de semanas de que se reencontraran por Facebook. A decir verdad yo no te recuerdo desde la época del colegio de mi hermano, tal vez porque yo era muy chico en ese entonces y mi interés estaba más concentrado en las luchas de Gokú y los Caballeros del Zodíaco que en las chicas, pero cuando nos presentaron ese día, tan solo cinco años después, me deslumbré. Una chispa se encendió en mi.

Al principio pensé que ese sentimiento era algo momentáneo producto de la revolución hormonal de la adolescencia y que pasaría con el tiempo, pero no. Fue algo que fue creciendo y creciendo, alimentándose con cada destello de tus ojos pardos y tu risa contagiosa, nutriéndose de las largas conversaciones sostenidas y tu sentido moral íntegro, avivándose cada vez que tus movimientos dejaban apreciar algunos ribetes de piel en tus pechos y en tu vientre. Incrementándose en vaivenes de una sensualidad tan densa que podía olerla.

Este amor es como un incendio que se ha extendido sin control dentro de mi pecho y que no se detuvo con tu matrimonio con Carlos, ni con el nacimiento de Catalina. Te acompañé en aquella boda más que a mi propio hermano y luego te acaricié el vientre amándote y deseando que mi sobrina fuera nuestra hija. Ese fuego me ha ido quemando año tras año y me destruye y me duele, cada día más.

Te amo Paula y te juro que no me puedo imaginar cómo es que este sentimiento tan bello puede hacerme sufrir tanto que no puedo contener las lágrimas cuando te veo feliz con mi hermano al cual puedo llegar a odiar por no amarte con la pasión y devoción que te mereces. Vivo con el miedo permanente a que mi adoración por ti se haga evidente al punto de obtener el repudio de mi familia por esta pasión prohibida.

Después de casi diez años ya te conozco muy bien, sé que amas a tu familia y esa fidelidad y dedicación a ella no ha logrado más que admiración de mi parte. Revelar mi amor por ti, intentar seducirte o iniciar cualquier artificio para tenerte, no conseguiría otra cosa que corromper tu divina personalidad y destruir lo que siempre he amado de ti. No me atrevería jamás a hacer algo así.

Hoy, como cada vez que vengo a verte, debo contenerme de expresar mi secreto y me resigno con soñar realidades paralelas donde tú y yo somos felices. Sobre todo hoy, que ha sido la última vez.

Me voy, mi adorada Paula. Viajo a España a continuar con mis estudios universitarios. Si todo va bien pienso proyectarme y establecerme allá, muy lejos de ti.

Esta carta la escribo como desahogo y pronto la quemaré.

Ojala que mi amor por ti pudiera consumirse igual de rápido como lo hará este papel.

Javier

2 comentarios:

Marcelo TM dijo...

Esta es una carta de amor escrita por motivo del concurso organizado por la Biblioteca de Santiago para el día de San Valentín. Hice el ejercicio y escribí este trabajo. Espero que les guste.
Saludos,

Erzsebet dijo...

La carta me parecio linda, agil, profunda. Una confesion de amor, declaracion a un amor imposible. Tu sabes lo que pienso de los temas que considero cotidianos o escenarios comunes. Sin embargo me gusto.
Feliz dia de San Valentin